Una de las más fundamentales funciones del Estado es proteger la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos. Y uno de los instrumentos para lograrlo es el ejército.
Los liberales que rehuimos del anarcocapitalismo defendemos la existencia de un Estado, un Estado pequeño pero fuerte.
En la actualidad ocurre todo lo contrario. El Estado invade todos los aspectos de la vida de los ciudadanos, nos impone (o nos quiere imponer) lo que tenemos que comer, leer o pensar. Y a la vez ese Estado grande es débil porque no es capaz de defender a sus ciudadanos. Los actuales gobernantes defienden ese Estado grande y débil.
Rosa Díez recordaba en el debate de esta semana en Telemadrid que el gobierno se opuso al envío de la marina del ejército a la costa de Somalia como había solicitado una moción del PNV en el Congreso. Comentaba la dirigente de UPD que era necesario pedagogía para que la población entendiera que la verdadera función del ejército es defender a sus ciudadanos.
La actual publicidad militar nos trata de vender un ejército como si fuera una ONG. Los pacifistas gobernantes quieren un ejército encerrado protegiéndose exclusivamente a él mismo como hacen nuestras tropas en Afganistán. Un ejército débil e inútil que no cumple su misión.
viernes 2 de mayo de 2008
¿Para qué sirve un ejército?
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